La filosofía central que amo

Creo que en este escrito se centra la filosofía central que amo – la visión de Father John es lo que me motivó a meditar en 1981 y a continuar perseverando en este Camino de interioridad.

Es una visión luminosa, es lo que da propósito y sentido a la vida, muerte, resurrección de Jesús – su estado inmanente y trascendente en cada uno de nosotros. Y lo que da sentido a nuestra vida.

Creo que los amigos de Jesús no solo tuvieron el privilegio de conocer y ser conocidos y amar y ser amados por Jesús, sino que después de su Resurrección tuvieron que haber experimentado una alegría infinita; un haber encontrado el verdadero camino en Él. Tal fue la fuerza de esa experiencia que incluso Pablo, quien no conoció o convivió con Jesús, experimentó el efecto y escribe en la cita, lo que me parece que es central del cristianismo.

Pensando en todo esto, doblo las rodillas en presencia del Padre, al que se refiere toda patria en la tierra y toda familia celestial, pues “patria” viene de “padre”. Que él se digne, según la riqueza de su gloria, fortalecer en ustedes, por su Espíritu, al hombre interior. Que Cristo habite en sus corazones por la fe, que estén arraigados en el amor y en él puedan edificarse. Que sean capaces de comprender, con todos los creyentes, cuán ancho, y cuán largo, y alto y profundo es, en una palabra, que conozcan este amor de Cristo que supera todo conocimiento. En fin, que queden colmados hasta recibir toda la plenitud de Dios.”

Y el mensaje es claro: “Que queden colmados para recibir toda la plenitud de Dios”. Ese es nuestro camino, ese es el hilito que debemos seguir – que sepamos que Cristo habita YA en nuestros corazones, que estamos YA arraigados en el Amor.

La meditación cristiana es lo que nos lleva a tomar esta conciencia, la misma que tuvieron aquellos que estuvieron con Jesús. Somos de Él y para Él siempre – somos infinitivamente amados!

 

Lucía Gayón

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