secreto

La Gracia es la sutil fragancia del Amor de Dios. Nos envuelve, nos despierta, nos abre el corazón, nos impulsa, nos da fuerza. Sabemos que es El, que es su Presente.

Dado que su Amor es siempre, incondicional, abierto e incluyente, la Gracia nos cubre igual. La Gracia no se compra ni se vende, no se cuenta, no se adquiere, no se condiciona.

Por el mismo poder de la Gracia aprendemos a afinar nuestra alma para percibirla; por ese mismo poder oramos, meditamos, vivimos nuestra vida con mayor conciencia: por la misma Gracia descubrimos la Gracia en el otro y como El nos la regala en su amistad Divina que se manifiesta cuando ambos descubrimos la sutil fragancia del Amor que es en ti y en mi.

Lucía Gayón

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