La muerte, el camino interior

Una paradoja es una atemorizante realidad que confrontar porque nos enfrentamos con dos fuerzas iguales que se contradicen y que a la vez se contiene una en la otra. La tentación sería ignorar una o la otra. Pero si ignoramos la muerte entonces optamos por una vida de superficialidad, incluso de fantasía. Por otro lado, si ignoramos la vida entonces optamos por una vida basada en la negatividad y en la desesperanza. Tenemos que encontrar lo que tanto San Benito como el Buda llaman “el camino del medio”. Tenemos que encontrar el centro, el punto de apoyo o el punto de equilibrio donde permitamos que la paradoja simplemente sea en todo su dinamismo e indefinibilidad. Tenemos que ser capaces de encontrar ese centro y permanecer en él y permitir que fluya la energía de los polos de la paradoja, llenándonos con energía y dinamismo – y haciéndonos reales.

Te hablo desde la tradición monástica, en particular desde la tradición benedictina. Y desde esta perspectiva cristiana, vemos el centro como nuestro propio centro, nuestro corazón. El reino de los cielos está entre vosotros (Lucas 17:21). Enfrentar la muerte con una esperanza que nos hace seres humanos plenos y vivir con el espíritu de libertad y gozo – debemos encontrar este centro. Debemos aprender a ser uno con este centro, que es otra forma de decir que debemos encontrarnos a nosotros mismos. La búsqueda en nuestra tradición se lleva a cabo en la quietud, en silencio y con disciplina. La búsqueda no es, en primer lugar, una elaboración de conceptos. No es en primer lugar una penetración intelectual al misterio. En primer lugar, la búsqueda simplemente se lleva a cabo permitiéndonos ser nosotros mismos.

El camino interior es un camino de unión. Primero, nos une con nosotros mismos. Luego (a medida que vamos encontrando nuestra plenitud personal más allá de nosotros mismos), nos une con otros. Y luego (a medida que la unión con los otros nos abre el corazón al misterio del Amor), nos une con Dios, para que Dios sea en todo y para todo. (1 Cor 15:28).

Las falsas excusas y las auto-decepciones con dificultad pueden sobrevivir el proceso de morir al egoísmo. La muerte es la más inmediata y abrumadora práctica individual que podamos experimentar. Debemos prepararnos para nuestra segunda muerte, la muerte del cuerpo, de una forma que sea igualmente individual como práctica y universal. Debe ser de una forma que involucre todo nuestro ser y esta forma de morir del ego, la primera muerte, es lo que conocemos como oración – el camino a nuestro más profundo centro. El camino que supera nuestras propias limitaciones.

John Main
Del libro: Dead, the inner journey
Published by the Montreal Benendictine Priory
1981
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión de la Meditación Cristiana

PREGUNTA DE LA SEMANA
¿Cómo percibes tú la idea de tu muerte?

Publicaré tu escrito en este sitio web donde podrás también ver las reflexiones de otros, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Por favor manda tu reflexión a permanecerensuamor@gmail.com

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