La paz es un regalo ya dado

Jesús dijo “Mi paz les dejo, mi paz les doy”. Habla en presente – no es una promesa con un “si” condicional: “Si se portan bien les doy paz”. Simplememente nos la da, para siempre.

Los acontecimientos de la vida, nuestros pensamientos y emociones pueden nublar esta visión. Por eso meditamos, para poder ubicarnos en ese punto de paz real – donde arraigamos nuestro ser en el Ser de Dios.

A veces tenemos tristezas, decepciones, conflictos -pero sabemos que estos pasan – no son permanentes, pertenecen al hacer, al tener, al deber. Lo que prevalece es la paz en el ser – y a eso estamos llamados cada día para mantenernos en equilibrio, para no perder de vista lo que es esencial.

Lucía Gayón

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