ventana_hermosa

Me senté para meditar. Cerré los ojos. Aspiré el aire y me llegó un delicioso aroma a flores. Mi piel era acariciada por la brisa fresca. Se escuchaban cantos de pájaros de diferentes especies. La Presencia amorosa me regalaba su frescor. Yo estaba ahí, presente también, con mis sentidos disfrutando, toda yo en el gozo del momento. No hacía falta nada más, porque el encuentro ya era, sin que yo pronunciara ninguna palabra. ¡Qué podía decir!…

Blanca Valloni

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