meditación-cristiana-66

Voy viendo que la Realidad en verdad es maravillosa. Somos hijos de Dios amados en forma incondicional por Él, creados a Su imagen y semejanza, con bondad natural, pacíficos y felices según nuestro origen, camino y destino.

Nos cuesta ver esto porque nos han enseñado, o hemos aprendido, que no valemos, que no podemos, y tantas otras limitaciones. Entonces hemos caído en la ilusión más perniciosa que podemos experimentar, que es la de pensar que estamos separados de nuestra fuente, Dios mismo. Por eso buscamos en los demás eso que creemos haber perdido. Nos ilusionamos y también idealizamos a las personas que se relacionan con nosotros, buscando eso que en verdad tenemos dentro.

Las desilusiones, si bien son dolorosas, pueden despertar en nosotros la contemplación de la Realidad, y con eso recuperar la visión de todo lo que pensamos que nos falta, para poder ver a los demás desde lo real, ya que todos somos personas que buscamos lo mismo. Todo esto irá surgiendo desde el silencio de la oración y desde el dejarnos transformar por Dios en lo que en realidad somos.

Blanca Valloni

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