La riqueza de la meditación cristiana

La riqueza de la meditación cristiana me lleva a comprender y a apreciar las riquezas de Dios en mi vida. En particular, comprender que no acabo de comprehender el significado de la Vida. Para nosotros, la vida es lo que podemos palpar o experimentar, el ciclo de la vida: nacer, crecer, reproducir, morir.

Pero por Jesús sabemos que la Vida trasciende nuestra comprensión limitada de la vida humana, la cuál es, existe y está insertada en la Vida vista como eternidad. Esto no solo como un concepto de tiempo, sino también en los conceptos de inmanencia y trascendencia divina – ahí estamos también, pues somos de Él.

La simple tarea diaria de encontrar el tiempo y hacer dos pausas para estar en Silencio, para acallar nuestra limitada mente, para practicar la meditación cristiana, nos ayuda a expandir nuestra mente porque al meditar, descubrimos lo que es vivir en la presencia de Dios – en todo momento – en el regalo de su inmanencia y su trascendencia.

Saber que somos de Él nos cambia la vida – no hay cortes, ni condiciones, es un hecho Real – estamos en su Reino – El es nuestro origen y destino al mismo tiempo que somos en El en la eternidad presente y perpetua.

Lucía Gayón

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