La soledad es un ámbito de profundización de la propia identidad, un camino de búsqueda de la raíz más auténtica de uno mismo, una senda segura hacia la máxima plenitud de nuestra personalidad. Es imposible llegar a ese estado de comunión con Jesús(que se describe en este texto) si uno no se decide a estar todos los días a solas con Él.No se trata de una actitud de escapismo o de desprecio del mundo, sino de un intento verdadero de superar nuestra fragmentación para poder estar más unidos a Jesús. Y poder así pensar o sentir como Él. Y ser cada día personas más íntegras y amorosas.

Alicia Gundín

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