meditacion-cristiana-35

“En primer lugar, el fundamento no es ningún culto a la personalidad. Los hombres o mujeres que predican el Evangelio no están predicándose a ellos mismos, ni usando su propio poder para predicar. El testigo cristiano está llamado a una experiencia de total inmersión en el poder y el seguro amor de Dios, del cual se emerge como alguien diferente, y aun siendo más ellos mismos de lo que nunca fueron. Están más allá de la vanidad, porque su fuente de alegría es la proclamación de algo que es otro que ellos mismos. Están más allá de la duda, porque su experiencia de lo real de su propio estar en Cristo, ha tocado su corazón en lo más íntimo y la fuerza de ese encuentro no se puede sustraer. Están más allá de la timidez, porque el poder del amor de Dios está constantemente siendo renovado y constantemente llevándolos más allá de sí mismos.´ Father John Main

Las palabras de Father John, preciosamente plasmadas en este párrafo son claves para comprender la dimensión de lo que es la oración, la meditación cristiana, y su forma de proyectarlo. Es importante percatarnos que no meditamos para obtener beneficios de Dios, ni para cumplir con dogmas o reglas, o para auto-complacernos, o seguir una moda.

Meditamos en silencio para percatarnos que El es el centro del universo y de nuestro corazón. Consecuentemente la experiencia misma nos lleva a querer compartirla con otros – es algo que se da de forma natural, es consecuencia.

Lucía

Leave a Reply

Your email address will not be published.