MEDITACIÓN CON LOS NIÑOS

La meditación con los niños es un regalo – y esto es porque al meditar con ellos, nos da el privilegio de ver como ellos ven – con inocencia, con frescura y con sencillez; cualidades necesarias para la meditación cristiana.

Los niños tienen una gran facilidad para meditar – es natural en ellos y se dejan llevar por el Espíritu.

Meditar con los niños es muy poderoso, pues por su inocencia y sencillez, podemos sentir esa presencia de Dios entre nosotros. Y esto nos ayuda muchísimo a perseverar.

Meditar y compartir para mi van de la mano pues los frutos de la meditación son justamente para ser compartidos. Creo que cuando tomamos la decisión de compartir, nuestro compromiso a meditar se hace más profundo y más ligero al mismo tiempo. Al compartir reconocemos que tenemos ese regalo, que es real – y por eso surge la fuerza de trasmitirlo.

Te invito a que te lances a esta aventura – puedes meditar con los niños de tu familia, ofrecer meditar con los niños de alguna escuela, de la parroquia, o los niños de tu barrio. Puedes iniciar meditando con un niño o algún adolescente.

Cada año organizamos un curso virtual sobre la Meditación con los Niños – comienza en marzo. El curso se lleva a cabo en un grupo de Facebook. Cada semana hay una lección (total 52) que comentamos en grupo y así nos enriquecemos. A través de los mensajes semanales te enviaré la invitación.  El próximo curso iniciará el 20 de marzo de 2018.

TESTIMONIOS DE LOS MEDITADORES
CURSO DE MARZO 2017 A FEBRERO 2018

TESTIMONIO DE IVONNE

Querida Lucía y compañeros: el término de este curso que más bien ha sido sanación del alma me deja con un dejo de pena y mucha alegría por haber llegado infinitas veces al fondo de mi alma, algunas veces con lágrimas de amor. Yo no medité con niños por lo que a veces se me hizo difícil responder, pero acudí a recuerdos de mis hijos cuando pequeños. Lucía te felicito con todo mi corazón por este trabajo de amor. No es fácil tocar el alma de otras personas y tú lo has logrado. Trabajamos unidos durante más de un año. El aprendizaje fue maravilloso, el recorrido a través del amor de Cristo ha quedado grabado en mí como un tesoro para guardar eternamente. Gracia!

Ivonne Grimal