JohnMain

´Hasta hace relativamente muy poco, mucha gente de la iglesia estaba bastante aprensiva y escéptica de la significancia religiosa de la meditación en nuestro tiempo – como lo estaban del interés general en el misticismo oriental. Nos ha llevado algún tiempo a todos nosotros darnos cuenta que un gran hambre espiritual ha surgido en nuestros contemporáneos, así como también darnos cuenta que este hambre espiritual es genuino. De hecho, es probablemente el movimiento más sorprendente del instinto religioso en los seres humanos que la mayoría de nosotros verá en nuestro tiempo de vida. Ha sido asociado, es verdad, con algunas excéntricas, pasajeras e incluso cínicas personalidades y organizaciones, pero la autenticidad esencial de este movimiento está indicada por el hecho de que estos prodigios que pronto dejan de serlo, desaparecen y no se convierten en general en fanáticos. Como nuestros contemporáneos buscan la dimensión religiosa real de sus vidas, están cometiendo muchos errores depositando su fe en muchos falsos profetas, pero continúan volviendo al camino de la apertura sincera, el cual es la naturaleza esencial de su peregrinaje y de su búsqueda.

Si nos ha tomado un buen tiempo entender el poder de este hambre de espíritu, nos está tomando aún más tiempo darnos cuenta de por qué estas personas no están en general mirando a la Iglesia cristiana, al menos no a la Iglesia en su encarnación en occidente, para satisfacer su hambre. Para muchos, la Iglesia con toda su `eclesialidad´ y su tímida preocupación por actualizar su propia imagen, pareciera ser prácticamente irrelevante para el sentido contemporáneo de esta búsqueda espiritual. La actitud desinteresada y evasiva detectable en las respuestas de mucha gente de iglesia al moderno y no alineado fenómeno religioso, puede ser atribuida al miedo y a la confusión que ellos enfrentan al predicar para aquellos que pueden darle todo el debido respeto social, pero aun así estimarlos irrelevantes para sus propios cuestionamiento y su búsqueda espiritual. El gran peligro de esto en la actualidad es el que ha habido desde que la Iglesia perdió el poder de innovar que tenía antiguamente – esto es, terminamos predicando para los ya convertidos. Es entonces sólo un pequeño paso el predicar para convencernos a nosotros mismos de que creemos, convencernos de que nosotros estamos convertidos.´

Extracto de: Comunidad de Amor, de John Main
Traducción: Noelia Valenzuela y Mary Meyer
Revisión: Marina Müller
Regalo de Enrique

PREGUNTA DE LA SEMANA
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