Meditar es volver a Dios

Meditar es volver a Dios. Aunque, por supuesto, no es una regresión. Es ir hacia adelante. Es una peregrinación, cuyo resultado es que ya no estaremos atrapados o limitados por imágenes de espejos. Es de una importancia enorme, porque es el viaje que supera el miedo. Al conectarnos con nuestro propio espíritu y luego ir más allá de nosotros hacia el misterio de Dios, todo temor es abandonado.

Si piensas en todos los desastres naturales que pueden ocurrir – hambrunas, terremotos, inundaciones, tornados – hay algo obvio que podemos hacer para dirigirnos a ellos. Pero una persona o un grupo o una nación poseídos por el temor, están en vías de la enfermedad, son ciegos a lo obvio.

Debemos deshacernos de este miedo,
y la única forma es por medio del Amor.
Y tal miedo adquiere unas proporciones tan enormes
que necesitamos infinito Amor.

Por eso necesitamos hombres y mujeres que acepten la disciplina de la oración, la disciplina de la peregrinación al meditar: que hagan contacto con Dios, que es Amor, que sean energizados por el poder de ese amor y puedan comunicarlo dondequiera que vayan.

Al meditar nos apartamos de toda ilusión, de toda imagen, de todo temor, y nos acercamos a Dios. Comenzamos por retornar a nuestros propios corazones, y lo extraordinario es que, al llenarnos con su Amor, con su gloria, ya no queda lugar para nosotros, aún en nuestros propios corazones. Al meditar estamos verdaderamente perdidos en la luz de su gloria, y es allí mismo donde nos convertimos en la luz.

Hay mucha oscuridad en nuestro mundo.
Necesita desesperadamente la luz,
hombres y mujeres con luz.
Y nuestra peregrinación de desapego y de disciplina
es una peregrinación hacia la luz.

Por eso al meditar debemos aprender la disciplina de sentarnos en quietud perfecta y decir nuestro mantra con atención perfecta: para desapegarnos de todo lo nuestro. Debemos llegar al espacio donde no tenemos espacio. Debemos llegar directamente a la luz para poder convertirnos en la luz. Escuchen a San Pedro: “Cualquiera que ame la vida…debe apartarse del mal y hacer el bien, buscar e intentar encontrar la paz”. (1 P3, 10-11).

Meditar es tener vida,
convertirse, buscar la paz
no solo por nosotros, sino por todo.

John Main
Del libro: Maranatha, Camino de la Meditación
Editorial Lumen, Argentina
Título original: The Heart of Creation
Darton, Longman & Todd Ltd.

PREGUNTA DE LA SEMANA

Elige una frase del escrito de Father John y coméntala en base a tu experiencia de meditar.

Publicaré tu escrito en este sitio web donde podrás también ver las opiniones de otros, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro.  Manda tu reflexión a: permanecerensuamor@gmail.com

Recibe los escritos de Father John Main en tu correo – inscríbete a nuestros boletines