Medito porque Dios me permitió encontrarlo...

Medito porque Dios me permitió encontrarlo en mi corazón; porque es un regalo especial que fue la respuesta a mis inquietudes e insatisfacción sobre la forma en que percibía a Dios. Medito porque en su presencia encuentro sentido a todos los acontecimientos de mi vida y a mi percepción de la muerte.

Medito porque la repetición de mi palabra sagrada me da la certeza de lo que es la fe; porque al confiar en Dios también aprendo a confiar en mi misma y en aceptarme tal como soy; porque la meditación me da una plataforma de libertad y de aire fresco que supera mis desaciertos.

Medito porque comienzo a ver con más claridad mi integración al Misterio de la Trinidad – soy en la danza divina. Percibo a los míos como la manifestación del Amor de Dios en forma tangible; medito porque entendí lo que significa la sacralidad de la comunión. Medito y comparto la meditación porque así tiene que ser – es la respuesta agradecida a este regalo.

Lucía Gayón

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