No dejar ni un día de meditar

En los comienzos de la meditación, empecé a experimentar cambios, como ejemplo, recuerdo la paz, aceptación de la muerte de mi marido, empatia con las demás personas, otra dimensión del tiempo y del espacio, la realidad la empecé a ver con otros ojos, etc, todo esto se fue dando en un proceso, lentamente, y este proceso seguirá hasta mi final.

Esto que explico es el resultado de un encuentro muy íntimo que se produce a raíz de la meditación con Jesús.

Todo este cambio que experimenté, me llevó a no dejar ni un día de meditar, se va armando como un círculo virtuoso, la experiencia es mucho mas amplia de lo que he citado, por eso medito todos los días, en dos horarios.

A las personas que invito a que mediten les explico todo esto.

Rosi de León

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