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Noviembre se despide acunando un nuevo amanecer.

El rocío más precioso nos alcanza, se nos invita a afinar el oído, a hacer silencio junto a María, la Madre del Amor hermoso y madre nuestra.

He estado sujeta a las palabras que Jesús desde la cruz dice a Juan, asombrada y maravillada, es en este discípulo donde la contemplación se enciende.

Noviembre y el discípulo que es el elegido para acoger la Salvación a partir de María. Juan el contemplativo por excelencia por pedido expreso de nuestro Jesús, recibe a la Madre de la Gracia, la recibe en su “casa” podemos también escucharlo en este adviento, Jesús lo susurra a todo oído atento. Oh maravilla,!!! la meditación se hace tierra fértil.

Ya llega el Rocío que ablandará nuestro corazón donde más lo necesite, llega el consuelo misericordioso alcanzando a todos sobre todo a los más vulnerables, enfermos y desahuciados por falta de amor.

El asombro y el agradecimiento se hacen nuevos, somos los Juanitos de hoy!!!

Todo es gracia. Saber que se nos ama infinitamente es precioso saber que estamos llamados a vivir plenamente el ser amados lo supera.

El nos viste y sana, toca las distintas dimensiones de nuestra existencia, nada queda afuera, somos de El, encuentro precioso, real, que se va estrechando en cada encuentro, donde no se debe esperar nada especial pues se da todo. Experiencia con sabor a paz, a libertad, a amor, elección que va trasformado nuestra vida y la de los que nos rodea, experiencia para vivir, no para ser contada.

Alicia Vinent

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