Nuestro centro es Dios mismo

En el silencio y la quietud de la meditación, vamos descubriendo que nuestro centro es Dios mismo, todo Amor, Gozo, Paz, Bien. A partir de ahí, vamos dejando de estar centrados en nosotros mismos en cuanto a los problemas, ideas, pensamientos, creencias, para poder limpiar nuestro verdadero centro de esas cuestiones y que sea Dios quien refulja. Hay una especie de ejercicio que trato de hacer, y que resulta a partir de la misma meditación. Y es el de mirar al otro desde ese centro, o sea en Dios. Cuando los veo desde mi misma, encuentro desaveniencias muchas veces, y recriminaciones o distancias. Pero si aparto esa mirada y lo veo desde el centro, entonces ya esas cuestiones no perturban mi vida y tengo una mirada más amorosa y comprensiva. En forma consciente cambio el centro desde el que miro, y todo cambia con eso. No solo las personas sino los acontecimientos, o el modo de percibirlos e interpretarlos y hasta mis estados de ánimo que son tan pasajeros y erráticos. Un cambio de mirada es un paso hacia la verdadera Paz.

Blanca Valloni

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