camino

Para mi, orar sin cesar, más que un concepto es una experiencia. Todo mi ser repite el nombre de Jesús, tanto cuando me siento a meditar como cuando estoy en las tareas del día, y eso hace que pueda ver su presencia en todo y en todos, su presencia constante que canta en los pájaros, refresca en la brisa, brilla en el sol, se viste de colores en las flores, ama en mi corazón y en los de todos… La plegaria orienta mi vida hacia quien se dirige, siempre que yo esté atenta, presente, y lo quiera. Porque delante de toda oración está el querer, que de verdad sea oración, una entrega incondicional, más allá de las alternativas de la vida y de los estados de ánimo, más allá de la mente.

Blanca Valloni

Leave a Reply

Your email address will not be published.