Paciencia y humildad

La paciencia es la consecuencia de la humildad generada a partir de darnos cuenta que no somos poseedores de nuestra mente, de nuestro cuerpo, de nuestras emociones, sino que ellas nos poseen. Sabiendo esto seguimos nuestro camino, meditamos todos los días, estando quietos, repitiendo nuestro mantra, sin esperar que ocurra nada. Y así, pacientemente, vamos siendo más dueños de nosotros mismos.

Por eso medito ahora.

 

Ricardo Centurión

Si estás leyendo este artículo puede ser que este sea el medio en que Dios te llama para que vivas la experiencia de conocerlo desde tu corazón. Meditar es muy sencillo – pulsa aquí.