ventana_hermosa

La alegría del ser la he ido descubriendo poco a poco con la meditación y la constancia de hacerla. La simple necesidad de tener silencio y mantenerme quieta, cosa muy difícil en algunos momentos, me ha ayudado a ir aceptando personas tal como son. He descubierto que lo peor que puedo hacer es criticar una persona por el sólo hecho de no gustarme cómo piensa o que no respete el cómo pienso yo.

Reconocer que soy amada por Dios y dejarme amar es la mayor alegría en estos momentos.

Pilar

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