Plenitud

Inmediatamente después de la fecundación el ser humano inicia un proceso de relación con el Creador, con el Absoluto, con el Padre, allí se establece en un estado de fusión oceánica, un acoplamiento con la Realidad, aunque en un estado de NO conciencia, ni de sí mismo, ni del mundo que nos rodea. Allí empieza nuestra existencia, y también es probable que empieza también nuestro aprendizaje para poder conocer y “llegar a la plenitud del ser y a la plenitud de Dios en sí mismo“. Allí fusionados con el amor empezamos a aprender aunque luego desaprendemos como producto de la acción de nuestros egos para moldear un falso yo a las apetencias que nosotros juzgamos que el mundo quiere de nosotros. Pero más allá del conocimiento, todos estamos invitados a un reaprendizaje que nos ha de llevar a “entrar al misterio de Dios en sí mismo, que está en constante expansión”.

Carlos Enrique Jiménez

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