¿Por qué iniciamos el camino de la meditación?

¿Por qué iniciamos el camino de la meditación? ¿Por qué continuamos?

La respuesta a la primera pregunta podría ser muy relacionada con la idea de “ver de qué se trata”, “cómo me beneficia”, “está de moda”, “necesito relajarme”, “lograré resolver los problemas de mi vida”, “qué podré obtener”. Y está bien – necesitamos comenzar con algo. En este momento desconocemos lo que es la meditación por lo que se vale tener todo tipo de expectativas.

La respuesta a la segunda pregunta es porque ya experimentamos la meditación cristiana y pasamos los siguientes obstáculos:

1. Acepto que mi mente se distrae y que no puedo mantenerme siempre atento a la repetición del mantra.

2. Acepto que nunca seré el campeón de la meditación.

3. Acepto que el camino tiene altos y bajos – que es un camino de distracciones, tropezones y olvidos.

4. Acepto que hay un grado de fracaso en no poder tener control de la meditación (ya sea que no medite diario o que no repita el mantra y me vaya a la luna con facilidad).

5. Acepto que es un camino muy simple, pero que de una forma misteriosa me hace sentir más feliz, en paz, observo con mayor atención, me siento agradecido.

Continuamos meditando muchas veces sin saber por qué – solo sabiendo que lo tenemos que hacer – que no podemos retroceder, que meditar da sentido a nuestra vida, sin saber con certeza por qué.

Y aquí estamos – unos días, meses o años desde que iniciamos. Y seguimos adelante, perseveramos porque nos hemos dejado moldear por Jesús, porque su Espíritu gentilmente nos guía y nos da fuerza para renunciar al momento superfluo y entrar a la repetición de nuestra palabra sagrada.

Lucía Gayón

Si estás leyendo este artículo puede ser que este sea el medio en que Dios te llama para que vivas la experiencia de conocerlo desde tu corazón. Meditar es muy sencillo – pulsa aquí.