Al meditar me vuelvo consciente y atenta

Se nos ha dado el don de pensar, y es bueno que lo usemos. Lo que nos limita no son el tipo de pensamientos voluntarios y útiles, sino la charla mental compulsiva, y mucho más si está formada sobre todo por pensamientos negativos, en forma recurrente. La meditación me ayuda mucho con eso. Porque el hecho de dejarlos de lado sin engancharme con ellos durante los momentos en los que medito, me ayuda para reconocerlos y poder dejarlos de lado también en el resto de los momentos, y así poder usar la capacidad de pensar como el verdadero don que hemos recibido. Al meditar me vuelvo consciente y atenta al silencio que hay entre un pensamiento y otro, y el murmullo queda como decís, en el patio, jugando a que son reales. En ese silencio descubro un mundo de Paz y de Amor, el Reino de Dios en mi, que es lo verdaderamente real.

Blanca Valloni

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