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MEDITACIÓN CRISTIANA

La Meditación Cristiana es una enseñanza muy sencilla que se practica donde te encuentres – en tu casa, lugar de trabajo, en una sala de espera, en un autobús. También puedes meditar con amigos en una iglesia, salón de clases, casas, hospitales, lugares de trabajo, etc.

Busca un lugar silencioso donde no tengas interrupciones. Mientras te preparas, si gustas, escucha unos minutos de música sacra. Cuando estés listo para meditar, apaga la música. Siéntate con tu espalda derecha, permanece quieto. .Cierra tus ojos suavemente y empieza a recitar tu jaculatoria, palabra sagrada o mantra, silenciosamente, interiormente y amorosamente durante todo el tiempo de tu meditación.

Repite la palabra “Ma-ra-na-tha.” Repítela en 4 sílabas con igual énfasis y con fervor. El centro de tu atención es tu palabra sagrada.

No pienses en el significado de la palabra. Presta total atención a su sonido durante todo el tiempo de tu meditación, desde el principio al final. Si surge una distracción, simplemente regresa a tu mantra. Medita por 30 minutos cada mañana y cada noche, cada día de tu vida. Solo repite la palabra. Si olvidas un periodo de meditación, simple y humildemente regresa e insiste. Meditar es un constante retornar.

La Meditación Cristiana nos lleva a experimentar la Oración Contemplativa, es la forma de oración pura marcada por el silencio, la quietud y la simplicidad.

El gran mérito de meditar consiste en que al percatarte de las distracciones, regreses a la repetición de tu palabra sagrada. Insiste, persiste, regresa a El. La Oración Contemplativa ocurre por la Gracia de Dios donde el único mérito propio está en disponernos y abrirnos al Silencio utilizando la repetición amorosa de la palabra sagrada.