Si un amigo te dice que no tiene tiempo para meditar, ¿qué le sugerirías?

Le diría que es cuestión de priorizar lo que él desea hacer en la vida. Si lo cree importante y siente la necesidad, lo hará, si no es así, se quedará sin lograr lo que dice pretender.

Que escuche sinceramente si el Señor le invita a acercarse a Él, si de verdad siente la necesidad de unirse a Dios. Lo demás vendrá por añadidura, el Señor le atraerá y le concederá el tiempo para el encuentro con Él. Que confíe en Él, que le entregue su vida y poco a poco encontrará el tiempo y crecerá el deseo de unirse más a Dios.

Pero si algún día no encuentra el tiempo y si eso le causa desazón e inquietud, que lo tome con paz, que no se reproche y tenga la serenidad de ofrecerle al Señor su deseo y su realidad. Dios es Padre y no nos mide como nosotros. Aceptación de nuestra debilidad y confianza en Dios.

Ana María Lizarrondo
Bogotá, Colombia

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