Comencé el desprendimiento por las cosas materiales, lo que más me costó fue no comprar ropa ni nada que no fuera necesario. Después de años ofreciéndole al Señor este sacrificio, en el que caí varias veces, lo logré. Luego en quince retiros de 3 días de silencio logré sanar las heridas del pasado y a verlo como algo que tal ves soñé o algo así. Me ha servido para escribir y esas heridas se convirtieron en humor, amor. Cada día es nuevo sin programación espiritual. Sólo me dejo llevar por el Señor, mi Padre, sabiendo que de El recibo como hija su sabiduría, amor, protección, paz.

Ivonne Grimal

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