El proceso de reducción

Una de las cosas sobre las que reflexionamos durante la Navidad es el extraordinario misterio por el que Dios se reduce a casi nada al tomar forma humana. He aquí que contemplamos el profundo misterio del que se deduce que, antes de lograr algo grandioso, es preciso que haya lugar para un proceso de reducción.

Durante tal proceso, toda la energía se concentra en algo diminuto, para luego poder pasar con fuerza las barreras de la limitación. La encarnación consiste exactamente en eso. Dios en Jesús, tomando todas nuestras limitaciones humanas y aceptándolas al transformarse en un hombre como nosotros. Así es como comienza el proceso por el cuál todos nuestros nexos y limitaciones se superan definitivamente y para siempre, todo en la persona de Jesús, a través de la conciencia humana de Jesús. Tal proceso es, según San Pablo, “vaciarse” de Dios, volcarse en Jesús, verter la divina esencia en la persona humana de Jesucristo.

No hace falta que medites mucho tiempo para que te des cuenta que tal reducción liberadora es el proceso de meditar en sí mismo. La meditación es en su comienzo un proceso de reducción. Esto es evidente, ya que dejamos de pensar en forma discursiva y vaga; renunciamos a la imaginación e inclusive abandonamos nuestras mejores ideas. Todo esto implica un proceso de reducción.

Limitar todo en nuestras mentes esperando
el momento suprema de concentración,
en el que alcanzaremos una sola y única experiencia.

John Main
Del libro: Maranatha, Camino de la Meditación
Editorial Lumen, Argentina
Título original: The Heart of Creation
Darton, Longman & Todd Ltd.

PREGUNTA DE LA SEMANA

¿Cómo le explicarías a un amigo, con tus palabras y experiencia, lo que es el proceso de reducción?

Publicaré tu escrito en este sitio web donde podrás también ver las reflexiones de otros, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Por favor manda tu respuesta a permanecerensuamor@gmail.com

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