Divinidad

La purificación de nuestro espíritu es algo que ocurre en nivel muy profundo. No está sujeto a nuestras acciones o deseos. Es un misterio en el que el Espíritu Santo hace su trabajo de forma quieta y silenciosa y siempre está presente en esa labor.

¿Nos toca hacer algo? Si, despertar a la presencia del Espíritu que ora y labora en nuestro ser. Ese despertar se va haciendo más claro en nosotros cuando meditamos. La meditación cristiana nos ayuda a abrir los ojos del alma para así poder ver este trabajo fuera de nosotros – en las personas de nuestra vida; en la forma que se desdoblan los acontecimientos; en la forma en que los percibimos; en la forma en que nuestras emociones se estabilizan (especialmente las emociones que nos hacen sufrir).

Ese despertar al trabajo del Espíritu da sus frutos: Aprendemos a tocar la felicidad!

Lucía Gayón

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