Jesús nos enseña a orar de dos formas una con el Padre Nuestro, la oración de petición (parábola del juez inícuo, el amigo que pide pan a deshora) y otra que nos encerremos en nuestra habitación y oremos en silencio y el Padre ya sabe de antemano que necesitamos y que nos conviene, por tanto yo creo que las dos formas de oracón son buenas y necesarias en nuestro dia a dia.

José Luis Galera
Sevilla, España

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