bugambilia

En principio me sale lo más humano y lo más débil, que es sentirme mal, incluso me dan palpitaciones y me quedo bastante paralizada…eso sucede durante los primeros segundos, después trato de calmarme y estar atenta a ver si esa violencia pude haberla causado con algún comentario o actitud mía fuera de lugar o que simplemente hirió al otro por su propia historia…no justifico que por un error me agredan, pero lo tengo en cuenta y si es así me acerco a compartir mis sensaciones. Luego de ese análisis, que a veces me lleva algunos días, siempre y más desde que medito y desde que mi centro es el Amor Perfecto de Dios, puedo tomar distancia, aprender de la situación y saber que todos somos heridos de la vida, y así reaccionamos cuando la lastimadura vuelve a sangrar por algo que la recuerda.

Por ello apoyo incondicionalmente la idea de que todos tenemos la obligación de sanar las heridas que tenemos y que arrastramos en nuestra biografía como una huella en los huesos y en el alma.

Si cada uno pudiera ser consciente de ello, todos estaríamos menos enfermos, por endemenos agresivos y la sociedad toda podría ir recuperando algo de la paz que tanto anhela.

Patricia Di Marzio

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