Ser como un niño es volver a nuestra propia esencia, oculta en las profundidades de nuestro ser e impedida, por los obstáculos que, consciente o inconscientemente, ponemos para que no pueda emerger. Es recuperar nuestra auténtica naturaleza humana y ponerla en comunión íntima con la figura de Jesús

La Cuaresma es un tiempo de preparación, de espera dichosa, para estar más cerca de Nuestro Salvador y resucitar con Él, resurgir cada día como seres humanos más plenos.

Alicia Gundín

Leave a Reply

Your email address will not be published.