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¿Qué significa ser con Jesús? La Iglesia de Jesús se ha movido por 2015 años por cada uno de nosotros. La Iglesia es un reflejo de lo que hacemos, pensamos y somos. Por ser una Iglesia humana está sujeta a la transformación de las sociedades que cambian según los lugares, las culturas y los tiempos.

Ante esta situación es muy importante volver al Evangelio como camino para ser de Jesús. Ver que su vida, muerte y resurrección está más allá que las costumbres de su tiempo (de todos los tiempos); sus enseñanzas no quedan enmarcadas en la cultura que le tocó vivir. De hecho, El rompió con costumbres culturales que impactaron a su sociedad.

Para entender el mensaje del Evangelio de Jesús, tenemos que entender, conocer y ser con Jesús. Ver lo que El nos dice en nuestro corazón. Para poder captar su mensaje de presencia en nuestro corazón, debemos aprender a conocernos bajo su luz. Por eso meditamos, por eso requerimos de ese espacio que nos da el silencio para llegar a ese auto-conocimiento a la luz de la divinidad.

Tenemos que ser valientes para transitar el camino de auto-conocimiento y de aceptar la presencia de Jesús y su mensaje en nuestras vidas. Tenemos que ser valientes para ver si verdaderamente el mensaje que queremos escuchar viene de El, o es un mensaje impuesto por la sociedad, o las religiones, a través de sus culturas y sus tiempos.

Para comprobar que verdaderamente es Jesús, nos podríamos ver en oposición a lo que dice la sociedad o la religión institucional. Justo como le pasó a El.

Entender el mensaje de Jesús es hacerlo nuestro; implica una transformación mental, emocional, espiritual, porque más que “entender un mensaje” es hacernos uno con Jesús. Es explorar la raíz de nuestros pensamientos, de nuestras emociones, de los conocimientos aprendidos, de las doctrinas asimiladas y no cuestionadas.

Es pasar por ese proceso honesto de lo que forma nuestros pensamientos y acciones y de desechar aquello que nos estorba o que nos impide ver con claridad la presencia de Jesús en nuestro corazón – incluyendo dogmas y doctrinas, que impiden el crecimiento y unión con el Señor.

Cierro con las palabras de Jesús: “Solo la Verdad nos hará libres”. Este es el desafío para cada uno de nosotros de volver al camino del Silencio con nuestra práctica diaria – dos veces al día – repetir nuestra palabra sagrada con todo nuestro Amor. Es lo que nos lleva al Silencio y al encuentro real con El desde la raíz.

Lucía Gayón

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