meditación-cristiana-62

Ser una persona de oración es estar presente en el mundo, atento a todo y a todos, pero sin ser del mundo, en cuanto a sus criterios y tendencias. Observar con una mirada contemplativa nuestro interior y lo externo, porque en verdad no hay adentro o afuera, sino vida simplemente. No hacer caso de los múltiples pensamientos y opiniones propios o ajenos, y pasar por la vida sin juicio, con mente silenciosa y amante, siendo fuente de paz y de amor. Es recorrer el camino de la vida siendo uno con todos, sin posible separación, conscientes y despiertos, atentos a la Presencia de Dios que está en todo y Ama todo.

Blanca Valloni

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