arboles

A veces al querer decir algo nos enredamos y no somos claros. En el silencio, en cambio, tendemos un puente común, donde podemos compartir y reencontrar nuestra bondad original.

Podemos llorar en silencio y reír en silencio, orar en silencio y agradecer en silencio. El silencio es incluyente y reparador, sana y nos permite crecer en amor.

Es el reflejo de nuestra profundidad y el eco de nuestra esperanza. Es finalmente, el darnos cuenta de que el misterio que todos compartimos en nuestro corazón es nuestro mas grande motivo de alegría y unión.

 

Enrique Lavín

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