Somos de Dios

Pertenecemos y permanecemos en Dios. Es un hecho, es una verdad absoluta, porque Dios, y su creación, es indivisible. Pertenecemos como hijos, como colaboradores de su obra – cada uno con una misión única y personal, pero formando parte de la sinfonía divina.

Por ahora nos dio el privilegio de hacernos humanos – nos invitó a habitar el planeta Tierra y nos dio muchos regalos, instrumentos divinos cada uno: el cuerpo, la mente, la intuición, los sentidos, el alma, la capacidad de pensar, el privilegio de enamorarnos, la creatividad para educar, la fuerza para cambiar, la perseverancia para lograr.

Nos dio además el enorme regalo de saber que todos estamos invitados a su banquete, que participamos en la danza divina de la Trinidad, que estamos dentro, que somos sus representantes en donde nos toque vivir.

Nos dio el privilegio de la amistad divina – que compartimos entre nosotros, creciendo juntos en el despertar a la melodía de la eternidad.

Estamos incluidos en su historia de Amor!

Lucía Gayón

 

¿Te gusta este escrito?  Compártelo con tus amigos – dale click a los íconos de abajo

Leave a Reply

Your email address will not be published.