Este no es un viaje que se haga por medio del análisis o de la reflexión. Primero debemos tener algo real y directo para poder analizar y reflexionar sobre ello. El viaje a la meditación nos invita primeramente al silencio, la quietud y la reverencia de la profundidad de nuestro ser. En parte, el problema que tenemos al responder a esta invitación es que siempre analizamos lo superficial, con la esperanza de llegar a lo profundo del entendimiento como resultado de ese juicio superficial. Nuestro entendimiento se queda en reflexiones superfluas. Pero sólo podremos entender la superficie si viajamos hacia lo más profundo. Para esto, necesitamos simplicidad. También necesitamos fe creciente.

Meditar es el proceso simple mediante el cual
entramos a nuestra realidad interior.

Lo extraordinario acerca de este proceso es que al entrar en nuestro ser interior, nos ponemos en contacto con la estructura más esencial de todo ser, de toda realidad. No nos cuidamos al usar palabras como Dios, verdad, ser y realildad, porque muy frecuentemente no surgen desde lo profundo de nosotros mismos. Buena parte de la ansiedad que tanta gente sufre proviene de que poseemos un conocimiento de segunda mano acerca de la mayoría de nuestras vida y nuestra realidad. Demasiadas veces nos conectamos con estas partes desconocidas solo mediante palabras.

El proceso de la meditación requiere simplicidad.
Cada uno tiene simplemente
que aprender a dejarse llevar,
lanzarse dentro de lo profundo.

Pero esto nos provoca a todos cierto temor, particularmente cuando sospechamos que estas profundidades son infinitas. Y de eso se trata el viaje, de lanzarse dentro de las profundidades infinitas de Dios. Piensa en el proceso durante un segundo. Cuando meditas, trata de sentarte lo más quieto posible. Al mantener tu cuerpoo quieto, anclas tu ser físicamente en su lugar, y te quedas allí, echando raíces, en una quitud cad vez más honda, que te conduce al silencio y la reverencia. Luego, cuando cierras tus ojos con suavidad, comienzas a recitar en tu corazón, silenciosa e interiormente tu palabra, tu mantra:Maranatha.

La meditación es un proceso de absoluta suavidad.
No medites tu palabra con violencia.
No debe ser como un martillo sobre un yunque.

John Main
Del libro: Maranatha, Camino de la Meditación
Editorial Lumen, Argentina
Título original: The Heart of Creation
Darton, Longman & Todd Ltd.

PREGUNTA DE LA SEMANA

A la luz del Misterio Pascual, ¿cómo interpretas la invitación de Jesús a vivir desde lo profundo de tu ser?

Publicaré tu escrito en este sitio web donde podrás también ver las opiniones de otros, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro.  Por favor manda tu respuesta a: permanecerensuamor@gmail.com

Leave a Reply

Your email address will not be published.