armonia

Al meditar vamos entrando en esa dimensión en la que somos uno con Dios. Ahí no existe tiempo sino eternidad, y lo que llamamos espacio se ve como infinito, porque abarca todo. Mi espíritu se va expandiendo en la medida en que descubro ese “espacio”, y me mueve a un Amor que va más allá del amor humano que yo conocía, ya que me permite amar a todos, con diferentes formas de manifestarlo según el momento, con un amor que no espera respuesta, y que puede seguir amando aunque sea despreciado.

La expansión del espíritu abarca todo lo que hay en mi vida, y entonces puedo apreciar y disfrutar de que lo se queda, y aunque a veces me cuesta, dejar ir lo que se va, sabiendo que nada se va en realidad, ya que todos somos uno en Él.

Y la naturaleza en todo su esplendor también se hace una conmigo, y entonces es infinito el deleite de su serena contemplación.

Todo se vuelve maravilloso en Dios. Hasta aquello que me parece doloroso.

Hay una frase que recuerdo en este momento, y que dice: “Conviértete en lo que eres”. Y que soy? Qué somos? Inmensamente amados en forma incondicional, creados por el Amor a Su imagen y semejanza.

Somos hijos del Amor, y el Amor es infinito!

Blanca Valloni

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