Soy pastor y la meditación...

Soy pastor, actualmente sirviendo en el inhóspito interior del chaco paraguayo. Aquí, en medio de un paisaje seco y casi desértico, sirvo a Dios y a sus hijas e hijos por medio de la predicación, la enseñanza y los Sacramentos. Lo que más aprecio de mi trabajo es el contacto con la gente, con toda la gente, en medio de alegrías y tristezas, de logros y fracasos, en medio de la vida.

La meditación, que comencé a practicar cuando era misionero en el interior del Brasil, es como un ancla que me permite reposar en la siempre amorosa y pacífica presencia de Dios.

Frecuentemente el trabajo, las actividades y responsabilidades parecen absorber todo el tiempo, todas las fuerzas, todos los recursos. Como cualquiera, es común que sucumba a la tentación de esforzarme más, de querer hacer y solucionar todo por mí mismo. Y en medio de la vorágine, es bueno tener un momento de recogimiento (muchas veces obligado), en el cual no soy más yo quien hace, sino Dios quien me abraza.

Andrés Ayala

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