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¿Por qué es tan poderosa la meditación cristiana? Básicamente porque nos da el espacio que nuestro espíritu necesita para poder respirar. Nos da a cada uno de nosotros el espacio para ser nosotros mismos. Cuando estás meditando no tienes que disculparte por quien eres ni tampoco te tienes que justificar. Lo único que tienes que hacer, es ser tú mismo, aceptar de las manos de Dios el regalo de tu ser, y en esa aceptación de ti mismo y de tu creación, llegas a la armonía con tu Creador, con el Espíritu.´ Father John Main

Nos es muy grato recibir hoy en el grupo a Rosa y a Verónica. Te dedicamos esta palabras de Father John para que te acompañen en este inicio o re-inicio a la meditación cristiana. Aqui en el grupo nos acompañamos, meditamos juntos, nos ayudamos a perseverar, compartimos nuestra visión y tratamos de aclarar dudas. Cuenta con nosotros – nos alegra mucho tener el privilegio de conocerte!

Lucía

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La manera para hacer la meditación es muy sencilla. Lo que cada uno de nosotros debemos hacer es estar lo más quieto posible, tanto de cuerpo como de espíritu. La quietud del cuerpo la conseguimos sentándonos totalmente quietos.

Así que cada vez que medites, toma unos momentos para encontrar una postura cómoda. La condición esencial es que tengas tu columna vertebral lo más derecha posible. Luego, el camino para la quietud de espíritu que tenemos en nuestra tradición monástica, es aprender a decir en silencio, en la profundidad de nuestro espíritu, una palabra o una frase corta.

El arte de la meditación es simplemente aprender a repetir esa palabra constantemente – la palabra que recomiendo es una palabra en Arameo – Maranatha. No muevas tus labios, pero repítela o recítala internamente. Lo que es importante y que debes comprender desde un principio, es que hay que repetir o recitar esta palabra del principio al fin de tu meditación. Al aprender a repetirla, estás aprendiendo a renunciar a tus pensamientos, ideas e imaginación y aprendes a quedarte en la profundidad de tu propio ser. Acuérdate siempre de esto. No pienses, no utilices otras palabras mas que esta, no te imagines nada. Solamente escucha, repite tu palabra en la profundidad de tu espíritu y resuénala. Concéntrate en ello y dale toda tu atención.´ Father John Main

Con esta pequeña introducción a la meditación, damos la bienvenida a Felix Nelson y a Agus. Deseamos que este inicio o re-inicio a la meditación cristiana sea luminoso – sabiéndose acompañados por el mismo Jesús.

Muchas gracias por llegar al grupo!

Lucía Gayón