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Del hacer al ser

La meditación es un proceso de aprendizaje, pero casi todos los procesos de aprendizaje implican hacer algo. Con la meditación no aprendes a hacer algo, aprendes a ser. Es aprender a ser tú mismo y entrar al regalo de tu propio ser. Esto lo vas a comprender de una forma muy clara y muy segura. Otra forma de decírtelo es que con la meditación aprendes a aceptar el regalo de tu ser, de tu creación. Estar en armonía contigo mismo y con tu creación continua, es estar en armonía con toda la creación y con tu Creador.

Una de las cosas que aprendemos en la meditación es dar prioridad de ser en vez de al hacer. De hecho, ninguna acción tiene sentido, o un sentido profundo, si no surge de nuestro ser, de la profundidad de nuestro ser. Por esta razón la meditación es un camino que nos lleva a la profundidad de nuestro ser. Por esta razón la meditación nos lleva de la superficie a la profundidad. El aprender a ser es aprender a vivir en plenitud. Esta es nuestra invitación. Es invitarte a aprender a ser una persona en plenitud. La verdad misteriosa de la revelación Cristiana es que en la medida que vivimos en plenitud, entonces vivimos las consecuencias eternas de nuestra creación. Dejamos de vivir como si estuviéramos extenuando un recurso de vida limitado que recibimos cuando nacemos. Lo que aprendemos de la enseñanza de Jesús es que nos llenamos infinitamente de vida cuando somos con la fuente de la vida y cuando entramos totalmente en unión con nuestro Creador, el que Es, el Dios que se describe como ´El que Soy´.

El arte de vivir, vivir nuestras vidas en total plenitud, es vivir en la eterna renovación de nuestro origen a partir de nuestro centro, que significa que vivimos a partir del espíritu que se deriva de la mano creadora de Dios. Lo que es terrible de la vida moderna, materialista, es que es tan superficial, carece del reconocimiento profundo y de las posibilidades que tenemos cada uno de nosotros, si solamente tomamos el tiempo de llevar a cabo la disciplina de la meditación. La disciplina consiste en sentarte a meditar y durante el período de tu meditación repetir tu palabra del principio al fin, cada mañana y cada tarde.

En la visión de la Iglesia, somos llevados a la fuente de nuestro ser por un guía, y nuestro guía es Jesús, el hombre plenamente realizado, el hombre plenamente abierto a Dios. Con nuestra meditación diaria iremos reconociendo a nuestro guía. Por esta razón, este camino cristiano es un camino de fe. Pero a medida de que vamos llegando al centro de nuestro ser, entrando en nuestro corazón, encontramos que nuestro guía nos recibe, nos recibe quien nos guía. Somos bienvenidos por aquel que nos llama personalmente a nuestra plenitud de vida – armonía, unidad y energía, una energía divina que encontramos en nuestro propio corazón, en nuestro propio espíritu. Esa es la energía de toda la creación. Como lo dijo Jesús, es la energía del amor.

Esta es una visión determinante y debemos aprender, como te lo digo, a ser simples y humildes en nuestra forma de lograrlo. La sencillez y humildad que aprendemos al repetir nuestra palabra del principio l fin, con paciencia y fidelidad, con valentía y con amor.

´…y aún todo lo tengo por pérdida a causa del sublime conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por cuyo amor todo lo sacrifiqué y lo tengo por basura, con tal de ganar a Cristo…para conocerle a El y el poder de su resurrección y la participación en sus padecimientos, conformándome a El en su muerte por si logro alcanzar la resurrección de los muertos …que transformará nuestro humilde cuerpo conforme a su cuerpo glorioso en virtud del poder que tiene para someter a si todas las cosas. Así que, hermanos míos amadísimos y muy deseados, mi alegría y mi corona, perseverad firmes en el Señor, carísimos´.

John Main
Del libro: Momento de Cristo
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

PREGUNTA DE LA SEMANA

¿Qué diferencia hay en tu vida cuando te percatas de la diferencia entre hacer y ser? ¿Cómo ocurre esa conciencia?

Publicaré tu escrito en este sitio web donde podrás también ver las reflexiones de otros, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Manda tu reflexión a permanecerensuamor@gmail.com e indica el nombre de la ciudad y del país donde te encuentras.

Mantener el balance

Una de las dificultades de aprender a meditar consiste en que es muy sencillo. En nuestra sociedad muchos piensan que las cosas valen más si son complejas. En la meditación aprendes a ser sencillo – y esto es un verdadero reto para todos nosotros.

La sencillez que involucra el aprendizaje de la meditación nos hace dejar atrás la multiplicidad y todas las opciones de distracción y esta nos lleva a concentrarnos en la sencillez de ser. Imagina que estás aprendiendo a manejar una bicicleta. Para aprender a manejarla, primero debes aprender a guardar el balance y conducir en línea recta. Lo extraordinario de esto es que a medida que dedicas tu energía para mantener el balance y no salirte de la ruta, descubres la armonía y un nuevo tipo de libertad. Lo mismo ocurre con la meditación. Al igual que el aprender a manejar una bicicleta, debes tener la voluntad de querer aprender. Debes tener la voluntad de concentrarte. Debes aprender a dirigir tu energía en la sencilla tarea de mantener tu balance y manejar con seguridad en la misma dirección.

Estar en el camino de la meditación implica tener la sencillez de dejar a un lado todo para que entonces puedas estar en armonía y en libertad. La meditación es la apertura a la realidad que solamente podemos descubrir y encontrar en la profundidad de nuestro ser. Entonces debemos aprender a estar en silencio, en profundo silencio. Lo extraordinario es que a pesar de todas las distracciones del mundo moderno, este silencio es posible para ti. Pero para descender a este silencio debemos dedicar tiempo, energía y amor.

Lo primero que debes entonces aprender de la meditación es que debes dedicarle tiempo. Es necesario meditar cada mañana y cada noche. El tiempo mínimo es de 20 minutos cada vez. Te recomiendo que gentilmente extiendas este período hasta 30 minutos cada vez.

Permíteme ahora decirte qué es lo que tienes que hacer durante este tiempo. Siéntate cómodamente y toma dos minutos en encontrar una posición confortable en la que puedas quedarte quieto durante tu tiempo de meditación. Luego cierra tus ojos y comienza a repetir tu mantra, en tu interior, en silencio. El arte de la meditación consiste en repetir el mantra del principio al fin. ´Ma-ra-na-tha´. No sabes qué importante es esto. No te desvíes de tu ruta y repite esa palabra, tu mantra, del principio al fin. Debes resonarla en silencio en tu corazón. Es esta resonación interna que te abre a otros niveles de conciencia que no se pueden alcanzar fuera del silencio.

John Main
Del libro: Momento de Cristo
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

PREGUNTA DE LA SEMANA

Haz una reflexión sobre el balance, el equilibrio en tu vida a la luz de tu experiencia de meditar.

Publicaré tu escrito en este sitio web donde podrás también ver las reflexiones de otros, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Manda tu reflexión a permanecerensuamor@gmail.com e indica el nombre de la ciudad y del país donde te encuentras.