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Cosas increíbles suceden cuando nos concentramos

Cosas increíbles suceden cuando nos concentramos. Por ejemplo, leyendo o estudiando, haciendo un trabajo manual, practicando un arte como cantar o tocar un instrumento musical, o pintando. Lo mismo cuando cocinamos, limpiamos, tejemos, manejamos el auto, escuchamos una conferencia o una sinfonía. El acto de concentrarnos expande nuestra mente, pues al hacerlo vemos resultados.

Lo mismo sucede cuando oramos – mientras más concentrada sea nuestra oración, más nos sentimos ubicados – más nos sabemos seguros, con más claridad podemos ver resultados de lo que implica concentrarnos.

Necesitamos practicar y practicar para que en verdad la misma meditación nos siga llevando adelante – a seguir meditando diario. A principio lo haremos esporádicamente, luego, por la Gracia de Dios, algo nos llama para meditar diario al punto que si olvidamos de hacerlo o no pudimos, sentimos que algo faltó en nuestro día. Y luego Dios nos presenta un nuevo día, una nueva oportunidad para seguir adelante. Ese volver, ese re-iniciar es la Gracia de Dios!

Lucía Gayón
Ixtapa, Guerrero, México

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El arte del equilibrio

¿Qué requerimos como base para poder tener equilibrio en nuestra vida, en nuestras decisiones y acciones? Necesitamos tener algo sólido que sea el centro del equilibrio. Es como un “sube y baja”, la tabla debe estar sostenida o fija en el centro.

Cuando el centro es Dios todo se puede equilibrar. A veces no estamos seguros de cuál sea la base que sostenga nuestro equilibrio y hay varios criterios que nos pueden ayudar: La verdad, la libertad, el respeto, la bondad, la belleza, el bien del otro y de la comunidad, la salud.

La meditación nos ayuda a descubrir a Dios como nuestro centro de equilibrio. Necesitamos meditar diario justo para poder estar preparados y ejercitarnos en el arte del equilibrio.

El equilibrio nos da certeza y paz – cuando no hemos encontrado ese equilibrio, lo podemos sentir como una especie de intranquilidad, de duda. Entonces, cuando eso ocurre, buscamos el Silencio para poder llegar a ello. El Silencio nos da la respuesta y nos pone en el punto ideal del equilibrio.  Con práctica llegamos a gozar el arte del equilibrio y se hace nuestra forma de vida.

 

Lucía Gayón
Ixtapa, Guerrero, México

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