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Mantener el balance

Una de las dificultades de aprender a meditar consiste en que es muy sencillo. En nuestra sociedad muchos piensan que las cosas valen más si son complejas. En la meditación aprendes a ser sencillo – y esto es un verdadero reto para todos nosotros.

La sencillez que involucra el aprendizaje de la meditación nos hace dejar atrás la multiplicidad y todas las opciones de distracción y esta nos lleva a concentrarnos en la sencillez de ser. Imagina que estás aprendiendo a manejar una bicicleta. Para aprender a manejarla, primero debes aprender a guardar el balance y conducir en línea recta. Lo extraordinario de esto es que a medida que dedicas tu energía para mantener el balance y no salirte de la ruta, descubres la armonía y un nuevo tipo de libertad. Lo mismo ocurre con la meditación. Al igual que el aprender a manejar una bicicleta, debes tener la voluntad de querer aprender. Debes tener la voluntad de concentrarte. Debes aprender a dirigir tu energía en la sencilla tarea de mantener tu balance y manejar con seguridad en la misma dirección.

Estar en el camino de la meditación implica tener la sencillez de dejar a un lado todo para que entonces puedas estar en armonía y en libertad. La meditación es la apertura a la realidad que solamente podemos descubrir y encontrar en la profundidad de nuestro ser. Entonces debemos aprender a estar en silencio, en profundo silencio. Lo extraordinario es que a pesar de todas las distracciones del mundo moderno, este silencio es posible para ti. Pero para descender a este silencio debemos dedicar tiempo, energía y amor.

Lo primero que debes entonces aprender de la meditación es que debes dedicarle tiempo. Es necesario meditar cada mañana y cada noche. El tiempo mínimo es de 20 minutos cada vez. Te recomiendo que gentilmente extiendas este período hasta 30 minutos cada vez.

Permíteme ahora decirte qué es lo que tienes que hacer durante este tiempo. Siéntate cómodamente y toma dos minutos en encontrar una posición confortable en la que puedas quedarte quieto durante tu tiempo de meditación. Luego cierra tus ojos y comienza a repetir tu mantra, en tu interior, en silencio. El arte de la meditación consiste en repetir el mantra del principio al fin. ´Ma-ra-na-tha´. No sabes qué importante es esto. No te desvíes de tu ruta y repite esa palabra, tu mantra, del principio al fin. Debes resonarla en silencio en tu corazón. Es esta resonación interna que te abre a otros niveles de conciencia que no se pueden alcanzar fuera del silencio.

John Main
Del libro: Momento de Cristo
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

PREGUNTA DE LA SEMANA

Haz una reflexión sobre el balance, el equilibrio en tu vida a la luz de tu experiencia de meditar.

Publicaré tu escrito en este sitio web donde podrás también ver las reflexiones de otros, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Manda tu reflexión a permanecerensuamor@gmail.com e indica el nombre de la ciudad y del país donde te encuentras.

Tesis, anti-tésis y síntesis

Si hacemos un balance de lo que es la meditación, podemos pensar que es difícil. Nuestra mente analítica opera por un camino de lógica y entra a un proceso dialectico que se basa en una tesis, una anti-tesis y una síntesis.

En la tesis queremos saber qué es, cómo se practica, qué requiere de nosotros como el tiempo, lugar – también queremos saber qué beneficios nos va a otorgar.

La anti-tésis serían nuestras resistencias. ¿Es esto cristiano o no? ¿Seré un buen candidato para la meditación? ¿Qué pasa si no veo los beneficios inmediatos? ¿Conseguiré un mejor trabajo, más dinero, perderé peso, seré más amable, se me quitará la ansiedad, me llevaré mejor con los míos, me volveré a enamorar, Dios me perdonará, me dará lo que yo le pido?

Es natural que la mente quiera saber, quiera tener todos los elementos necesarios para poder nosotros tomar una decisión sabia. Sin embargo, el análisis nunca será completo si no nos lanzamos a experimentar la meditación sabiendo que será una aventura llena de sorpresas. Mientras menos expectativas, más nos abrimos para el regalo porque las expectativas nos limitan y limitan la experiencia.

Ahora bien, la meditación ciertamente es difícil pues como cualquier disciplina requiere de nuestra atención diaria – requiere la decisión de meditar dos veces al día.

Cuando iniciamos nos sorprendemos de que no podamos concentrarnos en la repetición del mantra – nos damos cuenta de nuestras distracciones (el primer gran fruto de meditar). Aqui, o tiramos la toalla porque pensamos que no somos buenos meditadores, o nos lanzamos con fuerza, con alegría y con determinación. Habrá momentos en el camino que están llenos de inspiración y otros que hasta parecen aburridos. Nos quedaremos dormidos, nos volveremos a distaer, olvidaremos meditar, nos saldremos de la meditación a la mitad.

Pero si aceptamos estas “anti-tesis” y seguimos adelante – llegaremos a experimentar la síntesis que integra todo, el análisis, la dialéctica, las distracciones con nosotros en Dios – inspirados y movidos por su Gracia!

 

Lucía Gayón
Ixtapa, Guerrero, México

Si estás leyendo este artículo puede ser que este sea el medio en que Dios te llama para que vivas la experiencia de conocerlo desde tu corazón. Meditar es muy sencillo – pulsa aquí.