Toda la vida se transforma

Cuando uno se pone en presencia del Señor, toda la vida se transforma.

Su armonía y gracia se recrean en la naturaleza, que podemos mirarla en la quietud de la integridad humana.

El amor en su infinita plenitud es armonía divina, Dios nos invita con un llamado constante a brindarlo con sincero servicio, amor a Él, a nosotros mismos y a lo demás.

Estando en diálogo constante con el Señor acrecentando la gracia que con gratuidad nos sumerge en el río infinito de su misericordia.

Venimos de Él y a el nos proyectamos.

Liliana Mellano

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