Una forma de trascendencia

La meditación es tan importante porque es una forma de respuesta real que nos desapega de lo nuestro. Es una forma de trascendencia. Es una forma de entrar a la realidad que es más grande que nosotros mismos.

Es el camino que nos lleva a esa libertad de espíritu que surge de no pensar ya en nosotros, en nuestros planes, en nuestro desarrollo, en nuestras satisfacción. Mientras meditamos solo consideramos una cosa: Entrar en un estado de resonancia armoniosa con la energía de Dios. Según la visión cristiana, la energía de Dios es ilimitada, libre, Amor que se comunica a sí mismo. En la revelación cristiana, cada uno de nosotros es llamado a tal cosa, es permitir que tal Amor se convierta en la suprema realidad de nuestras vidas.

Consideremos las innumerables cosas que pueden salir mal en nuestras vidas. Entonces reflexionemos: ¿Qué puede revertir estas catástrofes? ¿Qué puede curar tales heridas inevitables? En cada caso la respuesta es “el poder del Amor”.

Es el Amor el que cura, el que renueva, el que nos llena de esperanza,
el que nos libera de la prisión de nuestro propio egoísmo.

Al meditar aprendemos a permanecer en quietud, calmados, recogidos, y a ser conscientes de que el Amor de Dios está presente en nuestros corazones. Esta conscientización proviene de su revelación y no de nuestro manipuleo. Así pues, debemos permanecer en quietud. Su presencia no es solo una teoría más o alguna teoría especulativa. Es una presencia personal y dinámica que debe ser hallada en el corazón de cada uno de nosotros, y la hallaremos solo si permanecemos en quietud. La quietud es una puerta por la que entramos al estado de trascendencia que nos conduce a la realidad mayor. Olvidarnos de nosotros mismos y encontrar dicha realidad, entrar en esta presencia, es simplemente lo más importante de nuestras vidas.

Porque una vez que nos adentramos en este sendero, cada parte de nuestra vida se energiza con el Amor divino. Y esto significa que sanamos constantemente. Vamos yendo hacia un estado de unidad inherente. Nos vamos integrando y en consecuencia descubrimos la valentía para seguir viviendo con esperanza en la bondad de Dios, y con suprema confianza en su plan, que se realiza en nuestras vidas.

Debemos ser más conscientes del destino que Dios nos depara,
y más valerosos para responder a Él.

John Main
Del libro: Maranatha, Camino de la Meditación
Editorial Lumen, Argentina
Título original: The Heart of Creation
Darton, Longman & Todd Ltd.

PREGUNTA DE LA SEMANA

¿Cómo le explicarías a un amigo la importancia de la quietud? ¿Por qué la quietud nos lleva a la trascendencia?

Publicaré tu escrito en este sitio web donde podrás también ver las opiniones de otros, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Por favor manda tu reflexión a permanecerensuamor@gmail.com