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Hay un “paquete” de cambios muy necesarios para tener una Iglesia más humana:

1. El celibato no obligatorio. Que ya se supere la ideología de que el cuerpo o la sexualidad es mala y que se le des-satanice de la frase :“demonio, carne y mundo”.

2. El acceso libre a todos los sacramentos:

a. Acceso a las mujeres al sacerdocio. No hay fundamento Evangélico de que las mujeres no puedan acceder al sacerdocio. Seguirlo impidiendo es bloquear la Gracia de Dios para aquellas mujeres que están llamadas, por Dios, al sacerdocio. Una Iglesia más humana no discrimina.

b. Acceso a la Eucaristía a los divorciados vueltos a casar. Jesús dijo en la última cena: “Tomad y comed TODOS de él, porque esto es mi cuerpo/sangre”. De nuevo su invitación es gratuita a TODOS. Recordemos que entre sus invitados había algunos traidores; Jesús lo sabía, y aún así Él no puso restricciones.

c. Que los religiosos y religiosas puedan tener acceso al matrimonio, si gustan. Los discípulos de Jesús estaban casados. Que el hombre o la mujer religiosa puedan ejercer su sexualidad en una relación de Amor es necesario y es sano. Basta de usar la culpa, el miedo y el desprecio al cuerpo. Que ellos puedan tener el privilegio de la p/maternidad. ¿Por qué razón negarles este regalo de Dios? Hago notar que algunos sacerdotes o religiosos pudieran no desear casarse y tener familia – está muy bien también.

d. Libertad de que los niños reciban la Eucaristía y la Confirmación sin tanto endoctrinamiento y quitando las espinas de que ellos prueben que fueron a Misa (firmando tarjetas de asistencia) para “ganarse” el sacramento. Jesús nunca dijo: “Obligad a los niños a que vengan a mi”. Tampoco existe un sexto mandamiento de la iglesia católica que diga que los que van a Misa deben obligar a otros a probar que van a Misa y, bajo su criterio, permitir el acceso a los sacramentos – a los niños!

e. Acceso libre a la comunidad gay, a cualquier raza, nacionalidad, ideología, edad (si, también a los bebés), estado de salud, aspecto físico, nivel de educación, con o sin catecismo.  

El sacramento de la Eucaristía, es el alimento del alma, por lo que tiene la cualidad de purificación y de nutrición.  Por otro lado, la Eucaristía creo que no debe ser limitada a un ritual del clero.  La Eucaristía es el Pan Nuestro de Cada Día, así que en nuestro alimento físico está el alimento espiritual que es bendecido por Jesús.  ¡El sólo nos pide que lo recordemos!  De nuevo, basta de condicionar el sacramento como diciendo que es un premio para los buenos que entraron a la caja del confesionario a lavar sus pecados.  Si en verdad creemos en la Eucaristía, por qué no dejarla hacer su trabajo?

3. Que a la oración se le de el carácter de sacramento. En la oración se incluye la meditación cristiana que es el camino a la oración contemplativa. La oración en silencio, nos lleva a Dios – se hace en la presencia de Jesús y con el Espíritu Santo.  Su signo es la palabra sagrada que repetimos interiormente y en silencio.

Analizando esto de forma general, los sacramentos deben ser efectivamente tratados como fuentes de Gracia – y como tal no deben ser condicionados. Es una contradicción que la iglesia católica los llame fuentes de Gracia y que los venda con condiciones. Esto denota que la iglesia católica está manejada por un sistema monárquico que impone reglas y dogmas para controlar a la cristiandad. Esto era justamente lo que hacía la iglesia católica en las Cruzadas y en la Santa Inquisición.

Otras denominaciones cristianas aceptan que los hombres y mujeres sean sacerdotes y que estén casados y tengan familia.  ¿Por qué no abrir esta puerta de Gracia a los católicos?

Se viene el sínodo de la familia y el tema central parece ser solamente la situación de los divorciados vueltos a casar. Falta que se traten los otros temas con urgencia y con seriedad.

 

 

Lucía Gayón

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