Le explicaría que el proceso de reducción es un vaciamiento para dejar entrar a Jesús en nuestra vida. Y ese proceso, lentamente, termina en una expansión de nuestro ser en su totalidad. Esto es para mí la Encarnación. Un estado de gracia en la cual la persona completa se halla consustanciada con la persona de Jesús. Y en ese estado desaparecen la angustia y los miedos. Es lo que experimentó Nuestro Salvador cuando se alejó de Juan el Bautista y se fue a meditar al desierto. Entonces Dios impregnó todo su ser y se hicieron ambos una sola Carne, una sola Conciencia .Y allí comenzó su Ministerio Público.

Alicia Gundín

Recibe los escritos sobre la meditación cristiana de Father John Main en tu correo – inscríbete a nuestros boletines

Leave a Reply

Your email address will not be published.