Father John

“Hermanos amados de Dios, sabemos que Él los ha escogido, porque nuestro evangelio llegó no sólo con palabras sino también con poder, es decir, con el Espíritu Santo y con profunda convicción. Como bien saben, estuvimos entre ustedes buscando su bien.” (Tesalonicenses 1:4).

Estas palabras señalan la necesidad de todos nosotros. Es una necesidad para aquellos hombres y mujeres que no sean fanáticos religiosos, que no sean intolerantes de otras religiones, pero que tengan el gran poder del Espíritu y que sepan que es el espíritu universal del amor. Necesitamos Cristianos que no tengan miedo de la tradición Budista, o de la tradición Hinduista, o de cualquier tradición que sea verdaderamente espiritual. Debemos aprender a vernos unos a los otros en la luz de Cristo. Pero esto sólo lo podemos lograr si permitimos que su luz brille, no solo brillante, pero totalmente brillante, en nuestro corazón quitándonos del camino, para que la luz del amor, de la compasión y del perdón sea la luz suprema en nuestro propio espíritu.

Dice San Pablo:

´Ustedes se hicieron imitadores nuestros y del Señor cuando, a pesar de mucho sufrimiento, recibieron el mensaje con la alegría que infunde el Espíritu Santo.´

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