meditación-cristiana-77Estamos plenos de su Espíritu que vive en nuestro corazón – que cada día lo puedas percibir con más claridad!

Plantear la pregunta desde la percepción, el vivir o vivenciar, en la vida diaria, evoca en mí una respuesta que nace de la vida misma, entendiéndola como la materialidad, la inmediatez a atender y cuidar, en suma la hermana Creación, lxs hermanxs y mi propia realidad corporal. A la vez todo ello me remite a lo único que les otorga una realidad, el hecho de estar habitada esa vida por la Vida, el Ser, palpable, paladeable, saboreable, olfateable y disfrutado en el silencio poblado de la oración o la meditación. Desde ahí se sabe que la Realidad es Una, que el Espíritu, la inefable Ruah no es núcleo ni origen sino el ser de todas las “cosas”. Que sin Ella todo lo demás no es sino mentira, fábula y construcción de nuestros egos individuales y colectivos. Se sabe, Se vive. Ella es quien me respira a mí y mi aliento es Su aliento. Vivir sin saberlo, creyendo que yo soy la que respira es morir, es vivir en la fábula. Solo en Ella vivo y soy y me puedo mostrar a mis hermanxs y decir el nombre que Ella susurra en el fondo muy adentro de cada ser, de cada cuerpo. Un nombre irrepetible y único que toma cuerpo en la medida en que me deje respirar y liberar para el amor.

Luz Galilea

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