mariposas

Cuando alguien nos agrede es muy fácil ser reactivos y tratar de atacar al otro o defendernos del ataque. Para neutralizar la violencia tenemos que hacer lo contrario, en vez de ser reactivos, debemos ser analíticos. Movernos de la violencia al Silencio.

Para analizar la situación requerimos silencio y buscar el punto real que está creando la confrontación. Tenemos que quitar el mensaje negativo emocional y ver el punto central. Muchas veces explotamos por la carga emocional sin antes haber analizado el punto central. Tal vez el punto central es algo muy simple que puede ser corregido con mucha facilidad. Pero muchas veces no lo hacemos por los razguños emocionales que recibimos en el ataque emocional.

Calmarnos, estar en silencio, nos permitirá ser asertivos, empáticos y compasivos hacia el otro. Podríamos neutralizar el ataque con una frase como: “Comprendo perfecto a qué te refieres y por ello te pido una disculpa por mi error”. O bien, “comprendo a qué te refieres y comparto tu sentir – creo que hay un malentendido que podríamos aclarar cuando quieras”.

Muchas veces requerimos ver que esa persona es víctima de la violencia o de la agresión de otro y de pronto descarga su furia contra nosotros. El camino del silencio puede ser muy sabio para darle tiempo a esa persona que reflexione y vea de dónde viene realmente su violencia.

El acto de meditar cada día nos entrena y nos hace amigos del Silencio – y podremos verlo como un gran aliado que nos permite ver las cosas con perspectiva y compasión.

Lucía

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