JohnMain

´Es tan fácil para nosotros hablar de `la Iglesia´ de forma fatalista en el lenguaje de la política, la historia o la sociología – como si fuéramos meros espectadores o víctimas de los grandes sucesos que nos afectan. Los hombres y mujeres modernos siempre tienden a verse a sí mismos como una parte anónima del modelo desplegado cotidianamente por los diarios y la televisión, o tal vez de modo más insidioso, como observador imparcial, periodista universal o comentarista.

La tarea inmediata para los cristianos contemporáneos es que cada uno de nosotros se vea y se experimente a sí mismo como la Iglesia de la que hablamos. Que cada uno de nosotros nos sepamos a nosotros mismos como la presencia del Cristo vivo en nuestro mundo. Esta es la conciencia y la respuesta de las grandes personalidades que he mencionado, en las situaciones y responsabilidades en las cuales ellos se encontraron.

Tenemos que aprender a no ver más a la Iglesia como una compañía multinacional o una organización institucional. Pero si nosotros vamos a conocerla verdaderamente como el cuerpo vivo de Cristo del cual somos las células vivas con la vida de Cristo, entonces debemos redescubrirnos y re-vivenciarnos a nosotros mismos como personas, testigos personales y templos del Espíritu.

Dejar de ver a la Iglesia como un objeto, externalizándola de nosotros mismos, y comenzar a verla como congruente con nuestra propia vida personal, significa que si examinamos el rol y la naturaleza de la Iglesia actual, estamos examinando el rol y la naturaleza que nosotros tenemos en el mundo concreto que habitamos.

Y por ende, si la Iglesia está fracasando en responder a las profundas necesidades religiosas de nuestros contemporáneos es porque, por alguna razón, nosotros, su gente y sus ministros, estamos fracasando en nuestra respuesta personal a Cristo. Sin la fuerza vital de esta respuesta, la cual tiene que originarse en nuestro más profundo interior, sin la confianza, autoridad y audacia que esto conlleva, podemos fracasar en proclamar a Cristo.´

Extracto de: Comunidad de Amor, de John Main
Traducción: Noelia Valenzuela y Mary Meyer
Revisión: Marina Müller
Regalo de Enrique

2 thoughts on “Visión de la Iglesia – John Main

  1. La Iglesia como matriz donde yo soy nosotros y nada me puede separar. Una Iglesia sin muros ni puertas, donde el Soplo Divino siembra sus semillas de vida y todos y todas estamos llamadas a crecer y dar los mejores frutos. En el nosotros vive Cristo , crece y da frutos en nosotros.
    La institución que se dio ese nombre es una cortina de humo, es la parte visible, materia corruptible en la que toca bucear remangándose para encontrar llegar a las raíces… igual que en cada uno-a de nosotras. Reconozco su cuerpo hecho de lodo como reconozco el mío, está en construcción y alberga una luz cegadora por desenterrar.

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