JohnMain

´La Iglesia está presente conscientemente en la época y en la sociedad cuando nosotros como miembros del Cuerpo, estamos vivenciando esta transformación de conciencia y estamos en comunión con el poder y la gloria de Cristo trabajando en nuestro interior. Cuando de hecho, no teóricamente, experimentamos su amor trabajando en nuestros corazones.

Los cristianos a menudo se ponen muy nerviosos al usar este tipo de lenguaje – ¡y es entendible! No es el modo en el que la mayoría de nosotros ha sido entrenada para pensar sobre nosotros mismos y la Iglesia. La Iglesia solía ser mirada como una computadora pre-programada que daba todas las respuestas si sabías cómo presentar tu pregunta – esto es ¡en términos escolásticos o fundamentalistas! Gran parte de la contracción que la Iglesia ha sufrido en los años recientes es realmente debido a este modo de verla, lo cual es abominable para aquellos en rebelión de conciencia contra las fuerzas de nuestra sociedad que amenazan mecanizar y despersonalizar a los seres humanos.

Esta esencia de la respuesta religiosa verdadera y los constantes desafíos que los hombres y mujeres religiosos encaran no es para retirarse de lo espiritual y de lo personal, no es para romper nuestra alianza elemental, que es nuestra creativa relación con Dios que es Espíritu. El peligro de la idolatría es esta preferencia por lo mecánico y lo legalista: la preferencia, de hecho, por una aburrida repetición contraria a la dinámica de la conversión. El llamado de Jesús es para adorar al Dios que es Espíritu `en espíritu y en verdad´:

“Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.”
Juan 4:23.

He hablado hasta ahora del profundo hambre religioso y de la sensibilidad espiritual de nuestros días. Creo que puede describirse mejor con las palabras de Jesús, palabras que quizás hemos escuchado como un mandamiento pero que ahora debemos oír como una declaración de libertad. El gran anhelo en los corazones de hombres y mujeres alrededor del mundo es de esta experiencia de adoración en espíritu y en verdad. Tienen hambre de encontrar el misterio del ser en lo más profundo, donde es sumamente personal.

La búsqueda es de una auténtica experiencia de ellos mismos como lo creado, lo amado y lo redimido de Dios.

En el pasado nos hemos acercado a esto, que es la esencia del mensaje cristiano, casi completamente en términos teológicos o metafísicos, es decir, de una manera abstracta e impersonal. Incluso en los términos de la teología que hemos usado, hemos fracasado en alcanzar el necesario equilibrio teológico y la perspectiva apropiada de la trascendencia e inmanencia de Dios.´

(continuará)

Extracto de: Comunidad de Amor, de John Main
Traducción: Noelia Valenzuela y Mary Meyer
Revisión: Marina Müller
Regalo de Enrique

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